¿Puede Venezuela ganar el Clásico Mundial de Béisbol 2026? ¿Es este el mejor equipo de su historia?
- chamochapin

- 20 feb
- 2 Min. de lectura
Venezuela es, sin duda, una potencia histórica del béisbol. Desde niños, en cualquier rincón del país, siempre hay un bate y un guante esperando. Y junto a ellos nace la pasión: Leones del Caracas o Navegantes del Magallanes, una rivalidad que marca generaciones y alimenta el amor por este deporte.
Sin embargo, a nivel internacional, la selección venezolana aún tiene una deuda pendiente: conquistar el Clásico Mundial de Béisbol. Mientras República Dominicana ya logró levantar el título —siendo el único campeón latino en la historia del torneo— Venezuela ha contado con auténticas constelaciones de estrellas que no pudieron concretar el sueño.
Por el uniforme vinotinto han pasado leyendas como Miguel Cabrera, Bob Abreu, Víctor Martínez, Johan Santana y Félix Hernández. Equipos que, en nombres, parecían destinados a ser campeones. Pero el béisbol, como sabemos, no siempre premia el talento en papel.
En el Clásico pasado, la ilusión fue enorme. Venezuela derrotó a potencias como República Dominicana y Puerto Rico, mostrando quizá su mejor versión colectiva. Pero en semifinales, el destino fue cruel: el histórico jonrón de Trea Turner ante Silvino Bracho dejó a todo un país en silencio.

Ahora, rumbo al próximo Clásico Mundial, el panorama es distinto. Venezuela presenta un roster con menos leyendas consagradas, pero con una mezcla muy interesante de juventud y experiencia: Ronald Acuña Jr., Luis Arráez, William y Willson Contreras, y la nueva joya Jackson Chourio, entre otros.
Muchos analistas consideran que este equipo no tiene el peso histórico de generaciones anteriores. Sin embargo, el béisbol moderno ha demostrado que la química, la velocidad y el hambre competitiva pueden superar incluso a los nombres más rutilantes.
Personalmente, creo que Venezuela puede hacer un gran torneo. La fe sigue intacta. Estaré en las gradas, cubriendo y viviendo cada lanzamiento, cada swing y cada emoción de nuestra selección. Pase lo que pase, sé que estos muchachos dejarán el alma por el país.
Porque en Venezuela el béisbol no solo se juega… se siente.





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